Danza Lanta Tipina: Historia, Significado y Tradición de Lamas

La danza Lanta Tipina es una de las expresiones coreográficas y rituales más auténticas del departamento de San Martín, específicamente de la provincia de Lamas, reconocida legítimamente como la capital folklórica de la Amazonía peruana. Esta manifestación artística no es una simple coreografía recreativa; es la transposición escénica de un rito de paso fundamental dentro de la comunidad Kechwa-Lamista.

A través de mudanzas ágiles y una expresividad corporal colectiva, los danzantes recrean el primer corte de cabello de los infantes, un hito que marca la inserción oficial del niño en la estructura social y económica de la comunidad.

A diferencia de las danzas mestizas de la selva baja que celebran la abundancia de la naturaleza o la picardía festiva, la Lanta Tipina resguarda una profunda solemnidad andino-amazónica, donde el cuerpo, el ritmo y la reciprocidad comunitaria se entrelazan de forma indisoluble.

Origen e Historia de la Danza

El trasfondo cronológico de la danza Lanta Tipina nos remite a un complejo proceso de sincretismo cultural. Sus raíces más profundas se hunden en el rito prehispánico del rutuchikuy, una ceremonia de origen incaico practicada en los Andes para celebrar el primer año de vida del infante y su transición hacia la comunidad.

Con la movilización de grupos humanos hacia la ceja de selva y la posterior consolidación de los Kechwa-Lamistas en la región de San Martín, esta costumbre andina mutó y se adaptó al entorno amazónico, sobreviviendo a los siglos de colonización y asimilación cultural. En el contexto lamista, la ceremonia se trasladó cronológicamente hacia una edad más avanzada, realizándose de manera estricta entre los 6 y 8 años de vida del niño.

Investigadores y recopiladores del folklore amazónico señalan que el cabello del infante se conserva intacto, sin haber recibido ningún corte desde el nacimiento, acumulando una carga energética y espiritual que vincula al menor con sus ancestros y la tierra. La danza, como recreación folklórica, surge a mediados del siglo XX cuando los maestros comunitarios y los primeros elencos artísticos locales vieron la necesidad de salvaguardar el rito ante el avance de la modernidad urbana.

Al trasladar la fiesta familiar al escenario, los pobladores de Lamas transformaron un evento doméstico en un emblema de resistencia cultural, asegurando que las generaciones contemporáneas mantengan el respeto por un lazo social que se ha transmitido de forma oral durante centurias.

Significado y Mensaje Cultural

El mensaje medular de la Lanta Tipina radica en la cohesión social y el principio de la reciprocidad comunitaria, conocido en el mundo andino como ayni. El corte de cabello no es un asunto privado de la familia nuclear, sino un pacto colectivo de protección del menor. Durante la representación coreográfica, se observa cómo el niño es preparado previamente por su madre, quien peina su larga cabellera dividiéndola en múltiples mechones atados con cintas de colores vivos, listos para la intervención de los padrinos y los miembros de la comunidad.

Cada mechón cortado representa un compromiso formal. Los padrinos, tijeras en mano, inician el proceso ejecutando cortes precisos mientras realizan una donación monetaria voluntaria que se deposita en una fuente. Este dinero simboliza el fondo inicial con el que el niño empezará a construir su futuro económico dentro del ayllu o comunidad.

La danza expone de manera anatómica y espacial la jerarquía comunal: las parejas de danzantes avanzan en hileras organizadas, transmitiéndose las tijeras de mano en mano en un relevo fluido que demuestra que la crianza y el porvenir de la nueva generación es una responsabilidad compartida por todo el pueblo. La alegría que desbordan los pasos coreográficos celebra la bienvenida de un nuevo miembro productivo a la sociedad.

Vestimenta y Atuendos Típicos

La indumentaria empleada en la danza Lanta Tipina es un testimonio visual del aislamiento geográfico y el orgullo identitario del poblador nativo de Lamas. El vestuario de los varones está compuesto por un pantalón estrecho de tela rústica que llega hasta la altura del tobillo. En la parte superior, portan una chaqueta corta adornada con botones metálicos que se lleva completamente desabrochada.

Esta pieza, denominada tradicionalmente por los lugareños como filabotones o buche calato, expone el torso del danzante, facilitando la libertad de movimiento necesaria para los giros rápidos de la coreografía. En la cabeza, los hombres se amarran firmemente un pañuelo de algodón blanco, minuciosamente bordado por las mujeres de la comunidad con iconografías zoomorfas y geométricas que representan la fauna local y la cosmovisión del entorno.

Por su parte, la vestimenta femenina destaca por su sobriedad y arraigo tradicional. Las mujeres visten una falda larga y plisada de color azul oscuro, confeccionada en una tela pesada que difiere notablemente de la pampanilla utilizada por las etnias de la selva baja o de las polleras cortas y vistosas de las poblaciones mestizas. Esta falda posee una estructura propia del entorno serrano adaptado al clima tropical. La complementan con una blusa blanca de algodón con mangas largas y cerradas, provista de un canesú bordado a mano con motivos fitomorfos en hilos de colores tenues.

El rasgo más definitivo y cargado de simbolismo social en ambos sexos es la total ausencia de calzado. Los danzantes ejecutan toda la coreografía con los pies descalzos sobre la tierra. Para el pueblo de Lamas, el pie desnudo no representa pobreza, sino un distintivo sagrado de pertenencia étnica y de conexión directa con la Madre Tierra; adoptar calzado dentro de la danza equivaldría a romper el vínculo con el ancestro y ser considerado un extraño.

Música e Instrumentos Utilizados

La sonoridad que guía los pasos de la Lanta Tipina posee una estructura rítmica binaria y una cadencia persistente que evoca los paisajes sonoros de la alta amazonía. A nivel analítico y organológico, la música se sostiene en un ensamble tradicional compuesto por instrumentos de percusión y de viento que marcan el pulso de la mudanza.

El soporte rítmico lo provee un bombo de gran tamaño, manufacturado con troncos de árboles locales vaciados y parches de piel de venado o sajino, el cual produce un sonido profundo que reverbera en el suelo. Junto al bombo, se ejecuta un tambor o redoblante más pequeño, cuyos parches están elaborados con piel de ganado caprino tensada con soguillas, aportando un contratiempo ágil y seco que dinamiza los desplazamientos corporales de los bailarines.

La línea melódica principal es conducida de forma magistral por la quena de carrizo, conocida localmente en la etnomusicología de San Martín como waywante. Esta flauta vertical de caña emite sonidos agudos y melancólicos que recuerdan las melodías del huayno, pero con una velocidad y un fraseo adaptados a la vitalidad amazónica. El ensamble se enriquece de manera singular con la presencia del requinto, una variación artesanal del clarinete que introduce matices sonoros de origen republicano.

Durante la ejecución musical, el compás se quiebra de manera controlada por las exclamaciones y silbidos de los danzantes masculinos, quienes emiten gritos rituales de aliento para coordinar los cambios de ritmo y acentuar el zapateo limpio sobre la superficie, uniendo el movimiento anatómico con la pulsación del tambor.

Importancia Actual y Festividades

En la actualidad, la Lanta Tipina trasciende el espacio de los escenarios escolares y los festivales folklóricos de competencia para mantenerse como una práctica cultural plenamente vigente en el calendario festivo de la provincia de Lamas.

Aunque el rito original del corte de cabello se sigue practicando en la intimidad de los barrios nativos como Wayku, la danza se ha convertido en la herramienta principal de transmisión de identidad para las nuevas generaciones de jóvenes que enfrentan los desafíos de la globalización. Las asociaciones culturales locales y las agrupaciones de danzas folklóricas repiten esta representación durante las fiestas patronales de la Santa Cruz o en la célebre Fiesta de San Juan, demostrando la vigencia de su cosmovisión.

Si comparamos esta manifestación con las danzas folklóricas de la costa peruana, donde la coreografía suele estilizarse con fines netamente comerciales, la Lanta Tipina conserva una rusticidad y una verdad etnográfica encomiables. La juventud lamista no asume la danza como un disfraz dominical, sino como un acto de reafirmación política y étnica.

Es este compromiso comunitario el que ha permitido que el corte de pelo ritual no se diluya en el olvido, asegurando que la música del waywante y el golpe del bombo sigan resonando en el corazón de San Martín como un recordatorio eterno de quiénes son y de dónde provienen sus ancestros.

LANTA TIPINA - SAN MARTÍN - CURSO DE CAPACITACIÓN UNMSM 2020

LANTA TIPINA - SAN MARTÍN - CURSO DE CAPACITACIÓN UNMSM 2020

DANZA RECOPILADA POR UN EXCELENTE MAESTRO, EL PROF. JESÚS ALVARADO VILCHEZ

27/01/2020
08 min y 33 seg
https://www.youtube.com/embed/iBozqQvRE14
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